La mítica carrera Pikes Peak International Hill Climb celebró su edición número 103 este fin de semana, y los vehículos eléctricos volvieron a brillar. Ford se llevó los reflectores con su imponente Super Mustang Mach-E, que logró el mejor tiempo en su categoría (Pikes Peak Open Class) en un día complicado por las condiciones climáticas.
Esta competencia, también conocida como la “Carrera hacia las nubes”, es una de las más exigentes del mundo: inicia a 2,862 metros sobre el nivel del mar y normalmente finaliza en la cima del monte Pikes a 4,300 metros. Sin embargo, este año el clima impidió que los competidores recorrieran el trayecto completo. La carrera fue acortada y solo se permitió correr hasta los 3,487 metros debido a fuertes vientos y escombros en el asfalto.
Pese a estas limitaciones, el Super Mustang Mach-E, un prototipo eléctrico de 1,400 caballos de fuerza, voló sobre el asfalto y registró un tiempo de 3:42.252, coronándose como el más rápido en su clase. Esta bestia fue conducida por nada más y nada menos que Romain Dumas, quien también ostenta el récord absoluto del evento con el Volkswagen ID.R eléctrico en 2018.
El poder de los eléctricos en la altura
Una de las razones por las que los autos eléctricos destacan en Pikes Peak es la altitud. Mientras los motores a combustión pierden rendimiento al subir por la falta de oxígeno, los eléctricos no dependen de la combustión, lo que les permite mantener su potencia casi intacta. Este principio ha permitido que EVs establezcan récords y compitan al tú por tú con prototipos ultraligeros.
Aunque el Super Mustang Mach-E fue superado por el Nova Proto NP01 de la clase “Unlimited” (que marcó 3:37.196), su desempeño fue impresionante y reafirma el potencial de la movilidad eléctrica en competencias de alto rendimiento.
Otros eléctricos en competencia
No solo Ford estuvo presente. Hyundai, Honda y un simpático VW escarabajo eléctrico también participaron:
-
El Hyundai Ioniq 5N modificado por Evasive Motorsports marcó 4:23.858, destacando en su categoría.
-
El Honda CR-V e:FCEV, un híbrido con celda de hidrógeno, se convirtió en el primer vehículo de su tipo en competir, finalizando con 5:55.744.
-
Y para cerrar, el curioso “BugZappa”, un VW Fun Cup modificado por Electric Classic Cars, registró 5:03.800.
Una carrera épica, incluso con obstáculos
Aunque el clima limitó la emoción del recorrido completo, los vehículos eléctricos demostraron nuevamente su fuerza, estabilidad y confiabilidad. Dumas comentó tras la carrera: “La montaña decide”, reconociendo que con el recorrido completo quizás la historia habría sido diferente.
La edición 2025 de Pikes Peak nos deja una clara lección: los eléctricos no solo son el futuro, también están dominando el presente, incluso en los terrenos más extremos del automovilismo.

