Fuentes cercanas al gobierno canadiense aseguran que Canadá se prepara para eliminar los aranceles del 100% a los vehículos eléctricos procedentes de China, una medida que podría transformar el panorama automotriz en América del Norte. El cambio se produciría tras la reunión entre el primer ministro Mark Carney y el presidente Xi Jinping, programada para esta semana durante la cumbre de APEC en Corea del Sur.
La decisión representaría un giro drástico respecto a la política adoptada en 2024, cuando Canadá siguió los pasos de Estados Unidos al imponer aranceles punitivos del 100% sobre los autos eléctricos chinos. En aquel momento, la medida se justificó como una acción para “proteger la industria local”, aunque en retrospectiva benefició principalmente a los fabricantes estadounidenses.
El contexto comercial se ha tensado en los últimos meses, especialmente tras el anuncio del expresidente estadounidense Donald Trump, quien declaró haber suspendido las negociaciones comerciales con Canadá debido a un desacuerdo sobre una campaña publicitaria de la provincia de Ontario. El incidente, que involucró un video con declaraciones reales del expresidente Ronald Reagan en contra de los aranceles, fue interpretado por Trump como un intento de manipulación política, pese a que el material era auténtico.
Ante la falta de avances en las relaciones con Washington, Canadá busca redefinir su política comercial hacia Asia, y la industria de los vehículos eléctricos se perfila como una pieza clave en esta nueva estrategia. Según medios chinos, el acuerdo que se negocia incluiría la eliminación de restricciones a las exportaciones canadienses de canola y carne de cerdo hacia China, a cambio de que Ottawa retire los aranceles a los vehículos eléctricos fabricados por marcas como BYD, XPeng, NIO y Xiaomi.
De concretarse, este acuerdo sería uno de los mayores cambios en el mercado de autos eléctricos norteamericanodesde que Estados Unidos eliminó los incentivos federales para la compra de EVs. La entrada libre de modelos chinos podría reducir significativamente los precios de los autos eléctricos en Canadá, aumentando la competencia y acelerando la adopción de vehículos cero emisiones.
Sin embargo, el posible levantamiento de los aranceles también genera inquietud entre los fabricantes locales y aliados de la industria estadounidense, quienes advierten que una apertura sin condiciones podría afectar la producción nacional y alterar el equilibrio comercial con su principal socio, Estados Unidos.
Por ahora, ni el gobierno de Canadá ni el de China han emitido declaraciones oficiales, pero la expectativa es alta en el sector automotriz y energético, que ve en esta medida una oportunidad para redefinir la competitividad del mercado eléctrico en el continente.

