Geely Holding Group ha confirmado el desarrollo de una nueva arquitectura eléctrica de alto voltaje de 1.000V, un avance con el que busca competir de tú a tú contra la tecnología de flash charging de BYD y reducir drásticamente los tiempos de reabastecimiento en carretera.
El salto a los 1.000V y la aclaración técnica del Lynk & Co 10 Actualmente, el grupo automotriz de Hangzhou integra plataformas de 800V de forma integral en sus modelos (abarcando baterías, motores eléctricos, controladores de potencia, cableado y cargadores a bordo).
La discusión en torno a la velocidad de carga de Geely se intensificó tras las pruebas de campo del sedán eléctrico Lynk & Co 10, el cual logró reponer del 10% al 80% en apenas 5 minutos y 32 segundos, y del 10% al 97% en 8 minutos y 42 segundos. Aunque el equipo de relaciones públicas de la marca llegó a mencionar una arquitectura de 900V, la compañía aclaró que la batería de 95 kWh del modelo opera a un voltaje nominal real de 772.8V, ubicándose estrictamente en el estándar de 800V.
Infraestructura de 1.500 kW lista antes que los propios vehículos Para aprovechar el nuevo salto de voltaje, Geely ya cuenta con el terreno preparado en el despliegue de infraestructura:
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Desde marzo de 2026, la división Zeekr ha desplegado más de 2.100 cargadores de manguera única con una potencia máxima de hasta 1.500 kW.
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En los ensayos reales, el Lynk & Co 10 registró una potencia pico de 1.100 kW conectado a estas estaciones Zeekr (mientras que en estaciones de carga rápida de BYD limitó su pico a 430 kW).
El cuello de botella actual se debe a los límites térmicos y de amperaje de los sistemas de 800V. Con la adopción de los 1.000V, los futuros modelos del grupo podrán absorber los 1.500 kW completos que entrega su red, permitiendo superar la marca de los 5.5 minutos para el 10-80% y acercando la recarga eléctrica a los tiempos de repostaje de un tanque de gasolina.
