El mayor fabricante de baterías del mundo, Contemporary Amperex Technology Co. Limited (CATL), ha iniciado oficialmente la producción en sus instalaciones de Estados Unidos. Este avance se logró mediante un innovador acuerdo de licencia tecnológica con Ford Motor Company. La noticia fue confirmada por Meng Xiangfeng, vicepresidente de CATL, durante la conferencia anual de la China Automotive Power Battery Industry Innovation Alliance (CABIA).
Este paso marca un cambio fundamental en la estrategia internacional de la compañía china, alejándose de las exportaciones tradicionales hacia un modelo de licenciamiento de tecnología y servicios. En paralelo, CATL prepara la apertura de nuevas plantas en Hungría e Indonesia para finales de este año.
Anunciada originalmente en febrero de 2023, la planta con sede en Michigan proyectaba una inversión de $3,500 millones de dólares aportados en su totalidad por Ford, enfocándose en baterías de litio-ferrofosfato (LFP) con una capacidad inicial de 35 GWh, suficiente para abastecer a 400,000 vehículos eléctricos. Sin embargo, el desarrollo enfrentó múltiples presiones económicas y regulatorias:
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Escrutinio político (julio de 2023): Legisladores estadounidenses cuestionaron la alianza por temor a que CATL recibiera beneficios indirectos de los subsidios otorgados por la Ley de Reducción de la Inflación (IRA).
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Reducción de escala (noviembre de 2023): Tras una breve suspensión, el proyecto se reactivó, pero con una inversión reducida de $2,000 millones y una capacidad recortada a 20 GWh.
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Cambio en las políticas de EE. UU. (2025): Con el cambio de administración gubernamental, se cancelaron los planes nacionales de transición hacia la electrificación y se eliminaron los créditos fiscales de manera anticipada.Esto obligó a Ford a registrar un impacto masivo de $19,500 millones en pérdidas por el deterioro de sus activos vinculados a los vehículos eléctricos.
Para sobrellevar estos desafíos, Ford ajustó la estrategia diversificando la producción de la planta para incluir sistemas de almacenamiento de energía (un movimiento que también fue evaluado por el congreso a principios de 2026). A pesar de los contratiempos, el proyecto sobrevivió.
El pasado 17 de junio, Ford confirmó la finalización de las pruebas de producción del primer lote de celdas LFP prismáticas. Actualmente, estas unidades están atravesando rigurosos controles bajo los estrictos estándares de calidad de CATL, los cuales apuntan a un margen de defecto de uno en mil millones. Se proyecta que las primeras baterías automotrices se entregarán durante este año para impulsar las pickups eléctricas compactas y medianas de la automotriz estadounidense.
El vicepresidente Meng Xiangfeng fue enfático al señalar que los contratiempos vividos con el proyecto de Ford demuestran las dificultades que enfrentan las empresas chinas al intentar ingresar a nuevos mercados. Ante el aumento de las barreras arancelarias, las exigencias de fabricación local y las normas sobre la huella de carbono, el tradicional modelo de solo exportar productos se ha vuelto insostenible.
“Las empresas de baterías que se expanden al extranjero deben priorizar el cumplimiento normativo”, recalcó Meng, destacando que el éxito a futuro requiere una integración total con las comunidades locales y la adaptación a las regulaciones regionales. Este modelo de licenciamiento luce tan prometedor que ya existen reportes previos de que General Motors (GM) estaría buscando un acuerdo similar para producir baterías LFP con tecnología de CATL en Estados Unidos.
