El Departamento de Vehículos Motorizados (DMV) de California ha iniciado un proceso legal que podría resultar en la suspensión de la licencia de Tesla para vender vehículos en el estado durante un período de 30 días. La medida se enmarca en una demanda por publicidad engañosa, en la que se acusa al fabricante de exagerar o tergiversar las capacidades reales de sus sistemas de asistencia al conductor, especialmente los conocidos como Autopilot y Full Self-Driving (FSD).
California, el mayor mercado de vehículos eléctricos en Estados Unidos, representa aproximadamente un tercio de las ventas de Tesla en el país, lo que hace que una posible suspensión tenga un impacto potencialmente devastador para la marca, especialmente en un trimestre clave debido a la finalización inminente del crédito fiscal federal para la compra de vehículos eléctricos.
Según documentos judiciales, el DMV argumenta que Tesla ha promovido de manera sistemática percepciones erróneas sobre la autonomía de sus vehículos. Entre las declaraciones señaladas se incluyen frases como:
“Desde casa – Todo lo que tendrás que hacer es entrar y decirle a tu coche a dónde ir… Su Tesla descubrirá la ruta óptima […] y se estacionará solo”.
“El sistema está diseñado para poder realizar viajes […] sin necesidad de ninguna acción por parte de la persona en el asiento del conductor”.
Estas afirmaciones, sostiene el DMV, no reflejan con precisión las capacidades actuales de los vehículos Tesla, que aún requieren supervisión constante del conductor y no cumplen con los estándares de automatización establecidos por organismos regulatorios y de ingeniería como SAE.
La investigación del DMV comenzó en 2021, y desde entonces la agencia ha expresado preocupaciones tanto sobre los nombres de los sistemas (que sugieren autonomía total), como sobre las declaraciones del CEO Elon Musk. Aunque Tesla ha argumentado que sus advertencias al conductor son suficientes para evitar confusión, el tribunal permitió avanzar el caso a juicio en 2024.
Esta semana se celebra una audiencia de cinco días en la que el DMV busca la suspensión temporal de las licencias de fabricante y distribuidor de Tesla, además de una orden de restitución económica bajo el Código Gubernamental de California.
Si el tribunal accede a la solicitud del DMV, Tesla se vería obligada a detener la entrega de vehículos en su mayor mercado durante un mes, lo que complicaría la distribución de decenas de miles de unidades previstas para el cierre del tercer trimestre. El momento no podría ser más crítico: muchas de estas entregas se están adelantando precisamente por la expiración del crédito fiscal federal al inicio del cuarto trimestre.
Este caso también podría representar un punto de inflexión en la forma en que se regula la publicidad y nomenclatura de tecnologías de conducción asistida, marcando un precedente para otras jurisdicciones en EE. UU. e incluso en el extranjero.
Tesla no ha emitido una respuesta oficial durante el transcurso de la audiencia, aunque se espera que la compañía presente su defensa formal antes del cierre de la semana. Mientras tanto, los analistas anticipan repercusiones tanto legales como comerciales que podrían afectar el rendimiento de la empresa en un año ya desafiante para sus ventas globales.

