La presidenta de Tesla, Robin Denholm, reveló en una entrevista con Bloomberg que la compañía podría rediseñar el Cybercab para incluir volante y pedales, en caso de que las regulaciones o el avance de la conducción autónoma lo requieran. Esta declaración representa un cambio significativo frente a la visión inicial de Elon Musk, quien había insistido en que el vehículo sería un robotaxi completamente autónomo, sin necesidad de mandos tradicionales.
El Tesla Cybercab fue presentado en 2024 como un biplaza eléctrico de nueva generación, diseñado para operar exclusivamente como vehículo autónomo dentro del servicio de Robotaxi de la marca. En su momento, Musk enfatizó que el modelo debía ser “sin espejos, sin pedales y sin volante”, una apuesta total por la autonomía total.
Sin embargo, la realidad tecnológica ha demostrado ser más compleja. Tesla aún no ha alcanzado la conducción totalmente autónoma sin supervisión, y las predicciones optimistas del propio Musk sobre su llegada se han ido postergando año tras año. A esto se suman las limitaciones regulatorias en Estados Unidos, donde solo se permite la producción de hasta 2,500 vehículos sin volante o pedales por fabricante y por año, un número insuficiente para los planes de expansión de la compañía.
El Cybercab forma parte de la nueva plataforma “unboxed”, pensada para optimizar los costos de producción y ofrecer vehículos eléctricos más asequibles. Aunque Tesla canceló el desarrollo de otros modelos dentro de esta línea, Musk afirmó que el Cybercab representará la mayor parte del crecimiento de producción de la marca a partir de 2026, con su fabricación planificada en la Gigafactory Texas, cerca de Austin.
La posibilidad de reintroducir volante y pedales sugiere que Tesla podría optar por un enfoque híbrido entre conducción autónoma y manual, garantizando la homologación para un volumen mayor de unidades. Este ajuste también podría ampliar el atractivo comercial del vehículo, permitiendo su uso fuera del ecosistema de robotaxis.
A medida que el proyecto avanza, la compañía enfrenta el reto de equilibrar innovación y regulación, mientras el sector automotriz observa de cerca si el Cybercab logra cumplir su promesa original: redefinir la movilidad urbana a través de la autonomía total.

