La presentación en Roma del Ferrari Luce, el primer superdeportivo 100% eléctrico de Maranello, ha desatado una tormenta global. Con cuatro motores, 1,050 CV y un precio de 550,000 euros (unos $640,000 USD).
A pocas horas de su revelación la reacción del público no ha sido precisamente de aplausos: en internet ha sido criticado con dureza por su estética, las acciones de Ferrari cayeron un 8% tras el lanzamiento, e incluso el expresidente de la marca, Luca di Montezemolo, ironizó diciendo en un video viral: “Al menos los chinos no van a copiar este”.
¿Perdió Ferrari el rumbo al aliarse con Jony Ive (exdiseñador de Apple) para crear este liftback de 5 plazas? La respuesta corta es no. Ferrari no diseñó el Luce para sus clientes tradicionales de Europa o América; lo diseñó para recuperar el mercado de China.
El problema de Ferrari en el mercado chino
Para Maranello, China se ha convertido en un terreno difícil. Aunque la marca limita históricamente las entregas en el gigante asiático al 10% de su producción, sus ventas allí han venido en picada: pasaron de representar el 11.7% de sus ventas globales en 2022 (unas 1,500 unidades) a solo el 6.9% en 2025 (unas 900 unidades).
¿Por qué los millonarios chinos están dejando de comprar Ferraris tradicionales de combustión? La respuesta está en la regulación y los impuestos:
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Impuestos de infarto: Un auto con motor térmico de 4.0L importado en China sufre un arancel de importación del 15%, un impuesto al consumo del 40%, un impuesto al lujo del 10% y un impuesto de compra del 10%. En total, un impresionante 75% de carga impositiva que hace que un Ferrari F8 cueste el doble en China que en el resto del mundo.
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El calvario de las placas: En ciudades como Shanghái, conseguir la placa de circulación para un auto de gasolina puede tomar entre 1 y 2 años a través de un sistema de lotería. En cambio, los vehículos eléctricos (EV) están exentos del impuesto al consumo y obtienen su placa de manera inmediata.
Un cambio de estatus: De lo ruidoso a lo tecnológico
El perfil del multimillonario chino ha cambiado. En megaciudades ultra tecnológicas, un superdeportivo ruidoso con motor V12 que llama la atención de forma exagerada empieza a verse fuera de lugar. Hoy en día, el estatus en China se mide en tecnología, silencio y minimalismo.
Además, las marcas locales están empujando la barra del hiperlujo eléctrico. Huawei ya saborea el éxito con su marca Maextro y el sedán S800 de $150,000 USD (que superó en ventas a Porsche en abril), mientras que NIO compite con el ET9 y BYD ofrece el Yangwang U9. Ferrari sabe que si no entraba al juego eléctrico con un vehículo de uso diario (5 plazas), quedaría fuera del mercado con mayor cantidad de millonarios jóvenes del planeta.
¿Por qué la estética es tan diferente? Aerodinámica vs. Nostalgia
El jefe de diseño de Ferrari, Flavio Manzoni, defendió la ruptura visual explicando que los parámetros de un vehículo eléctrico son radicalmente opuestos a los de combustión.
“Vivimos en una era con un enfoque nostálgico muy alto; todos miran al pasado y no al futuro. Cuando diseñamos un Ferrari convencional, el objetivo principal es la fuerza de carga (downforce). Pero en un EV, la prioridad absoluta es minimizar el coeficiente de arrastre (drag) para proteger la eficiencia de la batería a altas velocidades. El auto debe ser un objeto puro, con laterales casi continuos y planos, incluso en las ruedas”. Flavio Manzoni, Jefe de Diseño de Ferrari.
El Luce logra un impresionante coeficiente aerodinámico de Cx 0.254 sin añadir alerones activos, lo que obligó a Jony Ive y al Centro Stile a crear esa carrocería limpia y fluida de 5.02 metros que tanto ha dividido opiniones.
La jugada maestra: Borrón y cuenta nueva
A diferencia de otros fabricantes tradicionales europeos (como el grupo Volkswagen con su nuevo modelo “AUDI E5” co-desarrollado con la china SAIC, que ha tenido un arranque comercial lento), Ferrari decidió no adaptar una plataforma térmica existente ni apoyarse en tecnologías compartidas. Desarrollaron el Luce desde cero como un eléctrico puro, una estrategia valorada en China, donde el peso del “legado histórico” a veces se ve más como un lastre que como innovación.
Las entregas del Ferrari Luce están programadas para arrancar en el último trimestre de 2026. Al final del día, el éxito o fracaso de este cambio radical no lo decidirán los puristas de internet ni los dueños actuales de un V12; la última palabra la tendrá la nueva élite tecnológica de Shanghái y Pekín.
¿Qué opinas vos de esta estrategia de Ferrari? ¿Crees que purificar las líneas por aerodinámica justifica perder la agresividad clásica de la marca? ¡Te leo en los comentarios!

