Inchcape, el dealer automotriz mas grande del mundo, anunció la adquisición formal de las operaciones de Volvo en Costa Rica y Perú , ademas del negocio de Jaguar Land Rover en territorio peruano.
La operación actualmente se encuentra en las aprobaciones habituales de los entes reguladores, tiene previsto su cierre definitivo durante el primer trimestre de 2027. Con este movimiento, Inchcape da otro paso dentro de su estrategia internacional Accelerate+, orientada a sumar marcas con alto valor agregado, rentabilidad a largo plazo y una marcada orientación hacia la electrificación.
Las operaciones adquiridas no son menores. Durante el ejercicio fiscal de 2025, estos negocios generaron ingresos combinados por £48,7 millones de libras esterlinas (aproximadamente 64 millones de dólares), respaldados por un equipo humano de cerca de 90 colaboradores.
En términos de infraestructura física, el traspaso incorpora cinco puntos de atención y venta: dos salas de exhibición y servicio en Costa Rica y tres en Perú. Para Inchcape, la integración de Volvo consolida una alianza estratégica que ya mantiene con el fabricante sueco en plazas como Chile y Ecuador, al tiempo que refuerza su presencia con Jaguar Land Rover en múltiples mercados de América Latina, Europa y Asia-Pacífico.
¿Qué representa esta adquisición para Costa Rica?
En el contexto costarricense, el acuerdo tiene una lectura estratégica particular. Costa Rica se ha consolidado como uno de los mercados más dinámicos de América Latina en adopción de movilidad eléctrica, alcanzando en 2025 un volumen general cercano a las 69.000 unidades comercializadas.
En este escenario, Volvo ha sido una de las marcas prémium que más rápido transformó su portafolio hacia las cero emisiones, apostando exclusivamente por vehículos 100% eléctricos (como los EX30, EX40, EC40 y el buque insignia EX90) e híbridos enchufables (PHEV).
Para los propietarios actuales y futuros compradores de Volvo en el país, la llegada de un operador global de la talla de Inchcape —que ya gestiona firmas de gran volumen en suelo nacional como Suzuki— supone una garantía de respaldo financiero, acceso a mejores plataformas logísticas para el suministro de repuestos y un estándar de servicio alineado con las exigencias corporativas globales de la marca sueca.
La visión de sus protagonistas
Desde la cúpula directiva de ambas compañías, la transacción se percibe como una evolución natural de sus prioridades de negocio:
“Seguimos ampliando la presencia global de Inchcape con un foco permanente en adquisiciones que generen valor real. Sobre la base de nuestro profundo conocimiento de los mercados locales y la capacidad comprobada para impulsar un crecimiento sostenible, estas adquisiciones nos permitirán ampliar el portafolio de vehículos de nuevas energías (NEV) y fortalecer la relación con nuestros socios fabricantes”, señaló Duncan Tait, CEO global de Inchcape plc.
Por su parte, Marcello Marchese, CEO de Automotores Gildemeister, destacó el legado construido durante los años de representación y la lógica corporativa detrás de la desinversión:
“Estamos profundamente orgullosos de los negocios y de los equipos que hemos desarrollado en torno a Volvo en Perú y Costa Rica, así como de JLR en Perú. Confiamos plenamente en que continuarán teniendo éxito bajo la estructura de Inchcape. Este acuerdo refleja nuestra estrategia de optimizar portafolio y enfocar nuestras inversiones en los segmentos estratégicos donde podemos generar mayor valor”.
Ambas empresas confirmaron que trabajarán en una etapa de transición ordenada durante los próximos meses para asegurar la total continuidad del servicio, garantías de fábrica y atención técnica a los clientes mientras se concreta el traspaso oficial a inicios del próximo año.



