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Trump asegura que los conductores de eléctricos tienen una “enfermedad”

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a referirse a los vehículos eléctricos durante un mitin en el Red Rock Resort de Las Vegas la noche del miércoles, donde afirmó haber “terminado con el mandato eléctrico” y se burló de quienes se preocupan por la autonomía de sus autos, calificando esa preocupación como una “enfermedad”.

Según reportó el medio especializado Electrek, Trump relató una escena hipotética de un conductor de EV que empieza a preocuparse por la carga de su batería incluso cuando esta todavía está al 75%, y describió como “locas” a las personas que actúan así al ver señales de estaciones de carga en la carretera. En medio del discurso, también mencionó una cifra que sí resultó certera: la tasa de adopción de eléctricos en Estados Unidos ronda el 7% del total de ventas de autos nuevos, dato que presentó como evidencia de que no existe demanda real por estos vehículos.

Uno de los puntos centrales del discurso es una afirmación que Trump ha repetido desde su campaña: que existía una ley federal que obligaba a los estadounidenses a comprar un vehículo eléctrico para 2030. Sin embargo, ninguna legislación de ese tipo ha existido nunca en el país. Lo que sí existió fueron los estándares federales de emisiones y las regulaciones de autos limpios de California, normativas que empujaron a los fabricantes a producir más modelos eléctricos, pero que nunca obligaron a nadie a comprar uno.

Lo que dicen los números detrás del 7%

Más allá del discurso político, vale la pena mirar esa cifra con detenimiento. Entre enero y junio de 2026 se vendieron 227.314 vehículos en total en Estados Unidos, lo que significa que más de 15.000 de esas unidades fueron eléctricos. Es un volumen considerable para un mercado al que, en los últimos meses, se le han recortado varias de las condiciones que antes impulsaban la compra de un EV, entre ellas los incentivos fiscales federales.

Esa participación relativamente baja también responde a que la oferta de modelos asequibles en Estados Unidos sigue siendo limitada frente a mercados como el europeo o el chino. Aun así, existen opciones dentro de un rango de precio razonable para el comprador promedio: el Ford Mustang Mach-E parte desde los $37.795 (MSRP), el Chevrolet Bolt —relanzado para el año modelo 2027— arranca desde $27.600, el Tesla Model 3 desde $38.630, y el recién presentado Slate llega con un precio de entrada de $24.950, una cifra que se acerca al precio promedio de un auto de combustión nuevo en el país y sugiere que la brecha de precio entre tecnologías se está cerrando, aunque de forma lenta.

Sobre la “enfermedad” del rango

En cuanto a la comparación que hizo Trump entre la preocupación por la autonomía y una enfermedad, conviene separar el discurso político del fenómeno técnico real. La ansiedad por autonomía (range anxiety) sí es un fenómeno documentado en las primeras etapas de adopción de un vehículo eléctrico: es normal que alguien que recién hace la transición esté más pendiente del porcentaje de batería, simplemente porque todavía no conoce a fondo el comportamiento real de su auto ni la ubicación de los cargadores en su zona.

Sin embargo, esa incertidumbre tiende a disminuir con la experiencia. A medida que el usuario se familiariza con la tecnología —cuánto dura la batería en su rutina habitual, dónde puede cargar, cómo planificar viajes más largos— esa preocupación inicial pierde peso y termina por desaparecer para la mayoría de los conductores. Es un patrón de adaptación similar al que se ha visto con otras tecnologías nuevas, no un indicio de que algo esté mal con el vehículo o con quien lo conduce.

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